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Hotel Los Calizos
 
   
       



Dirección
: Carretera Miraflores, km. 30,500
28740 Rascafría (Madrid)


Contacto:   Teléfono: 91 869 11 12 / 91 869 11 61

             

   



Descripción

estamos en una zona privilegiada, alejada de los ruidos del pueblo y de la carretera por la distancia a la misma.

Cada una de las 12 habitaciones son exteriores, pudiéndose contemplar desde cada una la sierra que nos rodea y el Parque Natural de la Laguna Cumbre y circo de Peñalara.

Entre los clientes que escogen nuestra tranquilidad figuran mariposas como la que se muestra, fotografiadas una farola de nuestro hotel.

Los paisajes que se disfrutan desde las ventanas de nuestras habitaciones son incomparables, ninguna casa o edificio impide la visión de los montes que nos rodean.

El Restaurante fundado en 1964 siguiendo la tradición familiar de la abuela Justa (materna) regente de la Hospedería de El Paular a principios de siglo.

Ubicado en la ribera del río Lozoya, en una finca de treinta mil metros cuadrados, en armonía con la naturaleza que le rodea, ha sido descrito como una casa de muñecas por la Guía de la Buena Vida de El País.

Elaboramos una cocina estacional aprovechando los productos naturales del entorno, desde las hierbas aromáticas (orégano, tomillo), las ensaladas (perifollos, acederas), la caza (jabalí, corzo), las setas (mansarones, cardo), los frutos silvestres (zarzamora, endrina) y la matanza de nuestros propios cerdos.

Entorno

Pasados los calurosos meses del estío, que han dejado los campos yermos, las postreras tormentas de agosto y septiembre van haciendo despertar los primeros verdores sobre las antes amarillas praderas.

Los animales acaban de criar a sus proles, que ya son capaces de acompañarles en sus correrías, produciéndose el agrupamiento para la emigración y las últimas enseñanzas a los pequeños para su vida futura

Con las primeras lluvias de octubre, empiezan a aparecer las setas: el champiñón silvestre con su delicado olor a anís, la seta de cardo negro sombrero y apetitoso manjar para paladares delicados.

A finales de mes se produce la explosión masiva de las mismas en robledales y pinares, el rojo níscalo, la amarilla y sutil seta de los caballeros, el carnoso boleto con su profundo aroma y sabor, los maltratados parasoles o cocomilos, los pequeños senderillos o senderuelas, que van a formar parte de nuestra gastronomía hasta el año que viene

Paralelamente la caza empieza a dar sus productos en forma de aves: perdiz, paloma torcaz, zorzales o malvices, patos y demás acompañan a conejos, liebres, ciervos, gamos, corzos y jabalíes en nuestra gastronomía.

Es también la época de recolección de frutos silvestres como la zarzamora del Parque de Peñalara con su sabor a frambuesa, la endrina similar al arándano con su áspero sabor, el escarambujo fruto del rosal silvestre de harinosa contestura, las bolas del serval para mermelada, la baya del jabino rastrero tan aromática y preciada e los guisos de caza van a formar parte de nuestras elaboraciones.

Conforme avanza el frío y los días se acortan iremos probando unas finísimas judías originales del Valle, con liebre, perdiz o malvices. Las chuletas de jabalí o corzo aderezadas con las frutas donde han crecido y ese adobo con orégano silvestre que tan buen sabor da a los jamones de jabalí asados; en fin, todo un viaje por los valles, lomas, llanos, cárcavas y barrancos de esta bonita tierra.

Esta tierra que durante el otoño se viste con sus mejores ropas de colores, suaves y cálidos del roble, bermellón del rosal silvestre y abedules, acompañando el amarillear de los chopos y fresnos, nos acompañarán hasta la matanza y las primeras nieves que caigan sobre el Valle, pero eso ya es otra historia que volveremos a contar




 
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